Sobre el bicentenario y el editorial de Marcelo Pereira

Levanto de La Diaria, un fragmento del editorial de Marcelo Pereira, que viene al dedo para el post que enlacé de David de Ugarte.

Este año habrá muchas oportunidades de discutir acerca del pasado y aclarar, cuanto sea posible, los tantos. Mujica buscará enraizar en “la patria vieja” su prédica sobre la necesidad de unidad nacional, otros actores ensayarán sus propias operaciones ideológicas, muchas personas disfrutarán los festejos y, aunque a los uruguayos no hay patria que nos venga bien, se fortalecerá cierta noción emocionante de un “nosotros”, para fastidio de los Refutadores de Leyendas. No está nada mal.

Primero: se fortalecerá cierta noción emocionante de un “nosotros”. Tal vez, ¿y?. Igual que con el mundial, podría decir. ¿Y?

Segundo: No esta nada mal. Esto es peor. Si Marcelo leyera acá, que no lee, o yo pudiera comentar en La Diaria, que no puedo porque solo están habilitados los suscriptores, haría una lisa y simple pregunta: ¿por qué?. ¿Por qué no está nada mal?

Qué puede ser tan beneficioso de una noción imaginada de ese “nosotros” artificial. Adivino, o creo hacerlo, que tal vez Pereira este pensando en los efectos de esa invención como un reforzamiento de la cohesión y la solidaridad de los miembros de esa “comunidad”. Claro, eso lo imagino yo.
En el caso que fuese más o menos por esa línea, bueno, yo diría que se equivoca, que no va a funcionar de esa manera, o al menos, que a lo sumo puede tener efectos muy limitados en cuanto a la profundidad y temporalidad de esa cohesión. O sea, puede ser superficial y durar poco y nada.
Lo mismo, o probablemente muchísimo menos, que un gol contra Ghana del “loco” Abreu picándola de penal.
O a alguien se le puede pasar por la cabeza que el festejo de estas fechas va a provocar más noción imaginada de “nosotros” que el mundial pasado. Disculpenme, pero no. Y el ejemplo del mundial, o del partido contra Ghana en particular, es muy ilustrativo. Cualquier hijo de vecino que salió a la calle se abrazó con algún desconocido, cantó como loco, y se sintió parte de “algo”, se sintió “uruguayo” y vió a su vez al resto, como otros “uruguayos” antes que nada. Sin embargo, uno no podía pretender que el clima de fraternidad que hubo en esa noche se extendiera ad infinitum. Semanas después todos volvíamos a ser otra cosa. Empleados, funcionarios municipales, obreros, etc. Y con el primer paro al carajo “nosotros”. Se acabo la historia y todos sinchando para cualquier lado y a las puteadas con el resto del “nosotros”.

Con esto va a ser lo mismo, pero con menos peso aún.
-Siguiendo las comparaciones futboleras, no pienso que el bicentenario pese ni la mitad de un Maracaná. Y al final de cuentas algo tan significativo como ese campeonato quizá no haya sido tan beneficioso para ese “nosotros”. Al fin y al cabo fue la última final que jugó la selección uruguaya y vino a reforzar la idea de la garra “charrúa”, gran leyenda que capaz también está mal refutar, y que a la postre resulto ser insuficiente para crecer futbolísticamente-

Entonces nada, estos mojones artificiales no sirven para nada. Son teatro (disculpas para el teatro, que en realidad es algo bueno), escenificación, para la emoción efímera en el mejor de los casos. Insumo para la construcción de un nacionalismo, en el peor. Nacionalismo en nuestro caso, que encima está demostrado hasta el cansancio que es de los más artificiosos posibles. (Con las gracias al Imperio británico correspondientes)

Y bueno, que viva viva. En general no le dedicaría espacio a algo que me parece tan absurdo, pero cuando uno de los editorialistas que más me gustan lo hace en dirección opuesta tengo que hacerlo.

P.D.: Este en cambio es genial: http://ladiaria.com/articulo/2011/2/los-festejos-de-vicente-nario/

8 comments

  1. El Gaucho Insufrible


    …que no puedo porque solo están habilitados los suscriptores…

    En realidad, no es necesario ser suscriptor, basta con registrarse como usuario para poder comentar.

    Si me apurás creo que la "Garra Charrua", el mundial del 50' y demás mitos unificadores son más un mal que un beneficio. Hay gente que le gusta o que los necesita mas bien, aunque estas grandes gestas deportivas o guerreras (¿no es lo mismo al final?), no creo que generen estímulos positivos, a mi me da mas la sensación de que generan mas una especie de sentimento de "superioridad innata" que un mensaje de "el trabajo duro no hará campeones"

    Un amigo tenia una teoría de que son todas construcciones mentales que el uruguayo hace para poder sobrevivir en un medio mucho mas malo que su ideal, construyendo una imagen colectiva de si mismo mucho mejor que la realidad.

    Se imagina que hay algo innato al uruguayo que lo hace mejor que el resto del mundo, que es querido en el exterior porque trabaja bien, que no es racista como los europeos, que no es consumista como los norteamericanos, etc, etc.

    Es que al final va a tener razón Herrera y Reisig que decia – hace 110 años – que nuestra mejor cualidad era no hacer nada y dejar que las vacas se reproduzcan en el campo.

    no se porqué pero siempre me topo con los indianos…por algo será

  2. El Maik

    "…basta con registrarse como usuario para poder comentar""

    Mirá, tal vez me equivoque, pero estoy seguro de haber encontrado esa restricción hace (bastante) tiempo.
    Hoy le devuelvo medio punto a La Diaria entonces, pero con todos esos datos a rellenar tampoco me voy a hacer el usuario.

    Por otra parte, totalmente de acuerdo contigo, en buena medida varios mitos, como los que mencionamos, traen una noción de "superioridad innata" y de propiedad exclusiva por los nacidos en este territorio.
    Pero no son solo fenomenos del nacionalismo uruguayo sino de cualquiera (ruso, chino, brasilero) en general. Todos buscan lucir algún adorno que complazca y adormezca a su supuesto legítimo propietario, y todos se creen mejores que los demás.

    Lo de Reissig habrá a quien se le aplique y a quien no, es también una generalización y es importante no caer en ellas. Pongamosle que hay quien, por lo menos, opina que puede ser distinto!.

    "no se porqué pero siempre me topo con los indianos…por algo será"
    Cosa e´ mandinga!! :)

    Saludos!

  3. Ansina

    Mirá que Marcelo, de vez en cuando, lee. Tu interpretación sobre lo que quise decir me parece un poco excesiva.
    Saludos

    Marcelo

  4. El Maik

    El Gaucho, el bicentenario, y Ansina. Solo falta Artigas de bloggero.

    Marcelo:

    Bueno, primero que nada, gracias por comentar y leer.
    No me imaginé que alguna vez te dieras una vuelta por acá.

    Puede que mi interpretación sea un poco excesiva, pero en todo caso, ¿en qué parte?

    Quedaré del lado de los refutadores, pero no veo que puede tener de bueno festejar un mito nacionalista.

    Saludos.

  5. Marcelo Pereira

    Es que hiciste pie en una parte de lo que escribí para seguir viaje con un cuestionamiento a ideas que no expuse ni comparto. En particular, el desarrollo de mi nota no desemboca en que me complazca el fortalecimiento de cualquier tipo de cohesión entre los habitantes de este país, o en particular la exaltación de un mito nacionalista.
    Creo, sí, que la dimensión de un "nosotros" en gran escala debe ser tenida en cuenta para entender cómo funcionan las sociedades, y también por aquello de transformarlas además de interpretarlas. Por lo tanto, considero que no es muy fructífero, ante ese fenómeno, limitarse a ponerle una etiqueta con la palabra "falso" y dar por concluido el asunto.
    En este sentido discrepo con ideas como las que defiende David de Ugarte. En mi opinión, es poco acertada y algo ingenua la división entre comunidades "reales" e "imaginadas", porque todas las nociones de pertenencia a un grupo (aunque ese grupo tenga menos de 150 integrantes) surgen de un constructo intelectual y no veo por qué deberíamos asumir que unas sean más "reales" que otras, salvo que nos afiliemos a una concepción bastante primitiva de la "realidad" (también me parece ingenua la opinión de que las afinidades establecidas mediante internet pertenecen a la familia de las "reales"). Pero de todos modos lo que escribí en la diaria no iba para ese lado.
    Lo que traté de señalar en la nota fue que:
    1. Hay cierta inconsistencia que me molesta en algunos discursos de "impugnación del bicentenario": por ejemplo, creo que no tiene mucho sentido que se destaque la -real- discontinuidad histórica entre el ciclo artiguista y la creación del país en que vivimos (con elogio del primero) como fundamento del rechazo a la conmemoración de hechos que son, indudablemente, hitos de aquel ciclo.
    2. Parte de esas impugnaciones son otro intento de construir una "comunidad imaginada", que en este caso es además contrafáctica: la comunidad que quizá podríamos ser si la historia hubiera seguido otro curso. Pienso que se trata de un ejercicio bastante estéril, como el de quienes reclaman su pertenencia a un hipotética "nación charrúa" contemporánea muy imaginada. En ambos casos se plantea una especie de "pecado original" que descalifica la historia posterior, y se postula como deseable una existencia inserta en alguna edad de oro mítica e irrecuperable.
    3. Obviamente, todos los relatos sobre el pasado son construcciones ideológicas y, con independencia de los intentos en curso de reformular un mito nacional apoyado en los hechos de 1811, el bicentenario de esos hechos brinda oportunidades valiosas para revisarlos, discutirlos, reflexionar sobre lo que pasó después y obtener algunos insumos útiles para establecer (en una propuesta de construcción ideológica ni más ni menos "real" que otras) dónde estamos y qué podemos hacer.
    4. Esas posibilidades son las que, en un marco general que seguramente incluirá otras intenciones y muy diversas emociones, no necesariamente compartibles y en muchos casos irritantes, me hacen concluir que este año de festejos merece actitudes más elaboradas que un rechazo genérico.
    Disculpá la extensión, pero estas cuestiones no son fácilmente sintetizables, y no tenía el tiempo necesario para escribir menos.

    Saludos

    Marcelo

  6. El Maik

    Bueno, si vos pedís disculpas por la extensión yo voy a tener que pedir dos.

    Marcelo, entiendo que cuando te referías a un “nosotros” no tuvieras la intención de llegar al punto de ver el festejo del bicentenario como un refuerzo de la cohesión y las solidaridad. Sin embargo, hablar de un “nosotros” emparentado a la nación, o la patria, (uruguayos, brasileros, o los que sean) es hablar de una comunidad imaginada (yo sí comparto la distinción de David de Ugarte y los indianos). De ahí a hilar “comunidad imaginada” con intenciones de cohesión, que es buena parte de la intención de cualquier mito nacionalista (de la mano de uniformidad y adoctrinamiento para lograrla), hay un paso. Y eso es lo que yo leo en todos los festejos de los bicentenarios: extender el mito de unicidad y pertenencia.
    Entiendo, e incluso comparto que para pensar y transformar las sociedades es necesario tener en cuenta las dimensiones que los "nosotros imaginados" toman. Sí. Pero eso es muy distinto de las intenciones de los festejos masivos a todo color, bombo y redoblante que se vienen. Y por eso me molestó la visión positiva que tenés respecto a este asunto, y en particular a la emoción del "nosotros".
    En mi caso no le pongo la etiqueta de “falso” y doy por cerrado el asunto. Le pongo la etiqueta de "falso", o de "absurdo", y en cambio me dispongo a pensar sobe ello que es en buena medida lo que estamos haciendo acá y lo que otros también hacen por su lado. Pero, vuelvo a lo mismo, esa no es la intención del festejamento en clave de espectáculo por parte del Estado. Más bien yo veo justamente ahí la intención de "clausura" y por eso me enojo también pero con respecto a algo que a vos no te irrita tanto: festejo, festejo, festejo, y que quede que el Uruguay es un país que tiene doscientos años a partir de tal fecha o hito, y que el que nace allí tiene una determinada identidad e historia. -Pensando en la fecha lo que Jorge Barreiro, me resulta muy relevante -.
    Entonces, el problema no es que se festejen hitos del ciclo artiguista, sino que se asocien como precursores del Uruguay de hoy. O sea, todo bien, son parte del proceso que llevo a que este país se fundara, sin duda, pero vamos, son tan parte de él como la Junta de Mayo, o menos, que la intervención británica en el Río de la Plata. Y ni la primera fue, ni la última será, festejada. ¿Porqué?, porque no es útil para el Estado, no porque sea razonable o no hacerlo. Por esto me parece que no debemos dejar de ver el manejo que hay tras la elección de estos hitos y de la fiesta en si misma. Vos marcás en tu nota los discursos y las posiciones oficiales "cuidadosas" al respecto de inducir a la confusión de ver al Uruguay como continuación de la "gesta artiguista". Pero la confusión está más que inducida (aunque es verdad que es responsabilidad de generaciones de "educación" y no exclusivamente de este festejo) en el momento en que se elije 1811 y no 1825 o 1830, o 1828, como dice Jorge, y encima con el imagotipo con la bandera artiguista continuandose en la uruguaya que vos mismo nombrás. Muy bien, los discursos oficiales y los informes de la comisión dirán cualquier cosa, pero lo que va a quedar en la cabeza de la enorme mayoría de las personas, es otra bien distinta.

    (sigue)

  7. El Maik

    (sigo)

    -Y para redondear esta parte de la discusión, está bien, vos no ibas a la cohesión y la solidaridad, pero ellos sí:http://www.bicentenario.gub.uy/bicentenario-uruguay/que-se-conmemora/. (Y muchas cosas otras cosas también).
    Mirá como explican el imagotipo acá: http://www.observa.com.uy/vida/nota.aspx?ar=1&ex=25&fi=23&id=105551&sec=14. (Y a pesar de ser El Observador en esto creo que deben respetar la fuente)

    Sobre la distinción entre comunidades reales e imaginadas: por supuesto, si las afinidades establecidas mediante Internet fuesen así, genéricamente, todas encuadradas como “comunidades reales”, sin dudas sería una distinción muy ingenua. Pero el asunto es que no es así. Un foro de Montevideo.com no es una comunidad, los comentadores de La Diaria, tampoco. (Aunque por lo extendido de la costumbre se defina así a quienes se registren en ella).
    El constructo intelectual que plantea que todos los habitantes de un territorio son, en caso de tener el mismo pasaporte!, integrantes de una misma comunidad, sí que es ingenuo.

    Enganchando con el punto 4 de tu comentario: bien sigamos pensando y elaborando nuestras críticas entonces. Lamento sin embargo que toda la parafernalia estatal que nos acompañará este año vaya en dirección estricta y directamente contraria.

    Marcelo, es un gustazo encontrarte por acá, no estamos de acuerdo en puntos muy pero muy importantes. Pero sin dudas, sos más que bienvenido.

    Saludos

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